miércoles, 22 de octubre de 2008

SOLA CAMINANDO A LAS CUATRO DE LA MAÑANA.

No recuerdo exactamente la fecha de aquel extraño día; solo se que fue en la navidad de hace algunos años; cuando volví a pedir por segunda ocasión un equipo completo para nadar.

Recuerdo bien la cara de papá en cuanto le dije que era lo que quería de navidad; el dijo que lo compraríamos cuando volviéramos a México. Mis hermanos, Daniel y Erick de no les agradaba la idea de que me compraran aquel obsequio que yo tanto quería; ya que ellos aseguraban que era una perdida de dinero extremadamente innecesaria y que solo me podría servir para lavar la cisterna de la casa.

Tanto papá como a mamá, le daban la razón mis hermanos en la casa que normalmente habitamos hay un gran patio el cual esta profundamente escarbado precisamente para almacenar el agua que día a día ocupamos.

Sin embargo no se habían percatado que alrededor de la casa o quizás a unos cuantos minutos de ese lugar podría existir un club en el cual yo podía poner en práctica lo que tanto me gustaba y hace un buen huso de aquel obsequio. Haci que con las piernas temblorosas y como puede trate de calmarme para dirigirme a su habitación; abrí la puerta y antes de entrar respire lo mas profundo que pude y entre.

Les hable de una forma tan extraña que ni yo misma lo podría creer; ellos me escucharon con toda atención sobre la petición que les pedía; que formáramos parte de aquel club el cual a todo nos podía salir beneficiados en tener un poco mas de amistades y sobre todo de cuidar nuestra salud; ellos me dijeron que por el momento no era posible que después hablaríamos sobre esto.

Salí desolada de la habitación no odia creer lo que me habían dicho yo solo quería nadar es todo lo que les pedía. Recostada en la cama un poco mas tranquila trate de pensar en algo que hiciera lo posible por y estar inscrita; así me la pase unas horas mas pensando, hasta que llego el momento en que el sueño me venció fue tan profundo y a la ves tan confuso que no me percate de lo que estaba haciendo.

Justo a las cuatro de la mañana fue cuando me levante a buscar aquello que no me dejaba en paz que no me deja tranquila. Salí de mi habitación me dirigí a la puerta de salida con el motivo de hace lo que tanto me acechaba camine todo lo que pude hasta que un ruido extraño se apodero de mi oído y desperté no sabia en donde estaba ni a donde me dirigía solo escuchaba una voz gritándome por el teléfono que en donde estaba que no me moviera; que irían por mi.

En ese momento me encontraba desubicada, angustiada y asustada por que ni yo misma sabía que era lo que me estaba pasando; llego el momento que por fin dieron conmigo se subieron al carro y nos fuimos a casa.

gabriela marquez

martes, 7 de octubre de 2008

Al menos 8 ediles en el país han recibido amenazas, revela SNSP

México, DF. En los últimos ocho meses, alcaldes de diferentes partes del país han recibido amenazas o extorsiones, presuntamente del crimen organizado, confirmó este martes el secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), Monte Alejandro Rubido García, quien señaló que él conoce directamente de ocho casos de alcaldes que viven “en los estados limítrofes con el Golfo de México”.
La declaración surge un día después de que el procurador General de Justicia del estado de México, Alberto Bazbaz; y el comisionado de la Agencia de Seguridad Estatal, Germán García Moreno, admitieran que el edil de Ixtapan de la Sal, Salvador Vergara Cruz, previo a ser asesinado fue objeto de amenazas.
Las propias autoridades mexiquenses reconocieron que al menos 10 alcaldes han acudido a la Procuraduría local para denunciar amenazas y extorsiones.

Estado mexicano y la ley triunfarán sobre delincuencia: PAN


Ciudad de México.- El presidente nacional del PAN, Germán Martínez, llamó a la sociedad a “no caer en ninguna provocación de pánico, ni miedo”, tras las explosiones en Morelia, Michoacán que dejaron ocho personas muertas y más de 100 heridos.

Porque “no debemos darle la victoria a la delincuencia que quiere vernos atemorizados, ni tampoco le vamos a dar la victoria a la delincuencia que nos quiere ver divididos”, explicó Martínez Cázares.

En entrevista telefónica con El Universal el líder blanquiazul pronosticó que el Estado mexicano y la ley van a “triunfar sobre la delincuencia porque el Estado es más fuerte que la delincuencia organizada”.

Martínez Cázares, originario de Michoacán, repudió categóricamente el crimen que calificó de “despreciable y cobarde” y expresó a nombre de Acción Nacional su solidaridad y aprecio con las víctimas y heridos de la tragedia.

Pidió a los ciudadanos “confiar” en las instituciones de la República y en los distintos niveles de gobierno para aclarar así los hechos así como para prevenir nuevos atentados.

Rechazó calificar los hechos ocurridos como un “atentado terrorista”, y sí lo llamó como un “crimen despreciable y cobarde a la convivencia pacífica entre los mexicanos y un ataque al orden democrático”.

Hizo un llamado a la unidad a todos los niveles de gobierno sin “regateo ni condición” pues, explicó “sí estamos desunidos le damos ventaja a la delincuencia”.

Expresó en la plática, su respaldo “total” en el tema de la seguridad al gobernador michoacano, Leonel Godoy.

Reveló que sería “vergonzoso que encima de las víctimas y heridos, hagamos una rebatinga de partidos en materia de seguridad”.

Consideró oprobioso que se le saque “raja política al dolor de las familias michoacanas”.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

" DELINCUENCIA JUVENIL "



Sin lugar a dudas, la delincuencia juvenil es un fenómeno muy representativo desde el siglo pasado, la delincuencia juvenil es uno de los problemas criminológicos que crece cada día más, no solo en nuestro país, sino también en el mundo entero; es una de las acciones socialmente negativas que va a lo contrario fijado por la ley y a las buenas costumbres creadas y aceptadas por la sociedad.
La delincuencia juvenil es un fenómeno social que pone en riesgo la seguridad pública de la sociedad, así mismo va contra las buenas costumbres ya establecidas por la sociedad.
La delincuencia juvenil es un fenómeno de ámbito mundial, pues se extiende desde los rincones más alejados de la ciudad industrializada hasta los suburbios de las grandes ciudades, desde las familias ricas o acomodadas hasta las más pobres, es un problema que se da en todas las capas sociales y en cualquier rincón de nuestra civilización.
La delincuencia juvenil ha aumentado de forma alarmante en los últimos tiempos, pasando a ser un problema que cada vez genera mayor preocupación social, tanto por su incremento cuantitativo, como por su progresiva peligrosidad cualitativa. La delincuencia juvenil es además una característica de sociedades que han alcanzado un cierto nivel de prosperidad y, según análisis autorizados, más habitual en los países anglosajones y nórdicos que en los euro mediterráneos y en las naciones en vías de desarrollo. Es decir, en las sociedades menos desarrolladas la incidencia de la delincuencia juvenil en el conjunto del mundo del delito es menor que en las comunidades más avanzadas en el plano económico. En las grandes ciudades latino americanas, la delincuencia juvenil está ligada a la obtención —delictiva— de bienes suntuarios de consumo y por lo general no practican la violencia por la violencia misma sino como medio de obtener sus objetivos materiales.
Los estudios criminológicos sobre la delincuencia juvenil señalan el carácter multicausal del fenómeno, pero a pesar de ello, se pueden señalar algunos factores que parecen decisivos en el aumento de la delincuencia juvenil desde la II Guerra Mundial. Así, son factores que se encuentran en la base de la delincuencia juvenil la imposibilidad de grandes capas de la juventud de integrarse en el sistema y en los valores que éste promociona como únicos y verdaderos (en el orden material y social, por ejemplo) y la propia subcultura que genera la delincuencia que se transmite de pandilla en pandilla, de modo que cada nuevo adepto trata de emular, y si es posible superar, las acciones violentas realizadas por los miembros anteriores del grupo.

¿Que hacemos ante la inseguridad?


Cuando un observador reflexiona sobre lo que significa ser un ciudadano, una de las imágenes que se destaca es la de una predominante inseguridad.

El sentido de la vulnerabilidad que existe entre los ciudadanos se extiende a cada faceta de sus vidas, abarcando desde preocupaciones sobre el empleo y el cuidado de la salud, hasta percepciones que van de mal en peor sobre la degradación ambiental y la seguridad personal. Pero en si la realidad de América Latina, no sólo nos ha permitido observar con meridiana claridad la situación de indefensión en la cual se encuentran los ciudadanos, frente al problema de la inseguridad, sino también constatar el divorcio entre el Estado y la Sociedad.

Por ello hablamos de "seguridad del ciudadano", aunque la frase en sí misma puede no ser utilizada en la conversación cotidiana entre la multiplicidad de los pobladores, ella refleja un sentimiento que se comprende y se expresa en niveles anecdóticos: la problemática de viajar con seguridad desde el hogar hacia el trabajo o la escuela, el temor a ser atacado en su propia residencia, una desconfianza severa en las instituciones responsables de la seguridad pública (la policía, los militares, el sistema judicial, etc.), y el sentido de vulnerabilidades crecientes contra una violencia aparentemente incontrolable, entre otras preocupaciones.

Mientras la delincuencia, la violencia y otros factores alcanzan niveles nunca vistos, el asunto de la seguridad –o la inseguridad– del ciudadano se han convertido en un tema constante en el quehacer cotidiano de los pobladores.

La extensión de la violencia se ha desbordado en un clima generalizado de criminalidad.


En términos políticos, la insensibilidad del Estado de proveer seguridad pública a sus ciudadanos, a través de una policía eficaz e instituciones eficientes, ha resultado en la pérdida de su legitimidad.

Existe la tendencia a ver como debilidad la incompetencia del Gobierno para responder apropiadamente a la delincuencia, mientras que al mismo tiempo el uso constante de la fuerza pública para combatir la violencia (es decir, respondiéndole a la violencia con más violencia) lo coloca bajo una luz de ineficiencia y carencias democráticas. La percepción de que el Estado le ha fallado a la sociedad en sus deberes explícitos se agrava especialmente cuando las instituciones dotadas para proteger y preservar la seguridad pública se convierten en las fuerzas mismas que la minan.

Por otro lado, en nuestra región el crimen violento, la violencia delincuencial y la violencia juvenil llegan a producir, en algunas ciudades, verdaderos espacios urbanos de guerra social cotidiana; áreas de una violencia sin causa ni fin.

Pero además, la expansión de la criminalidad, ha evolucionado de la mano con un creciente desorden público e inseguridad pública y ciudadana, como lo demuestran los diferentes estudios de este fenómeno elaborados en distintas ciudades del Continente

Podemos señalar diversos casos que son representativos del problema estructural y generalmente histórico, donde la fuerza pública es a la vez el actor principal en la protección de la sociedad, y en la perpetración de la violencia contra esa misma sociedad.

Ese fracaso del Estado en el cumplimiento de su deber público de mantener el orden social ha conducido a un fenómeno creciente y perturbador lo que conlleva: al surgimiento de fuerzas de seguridad privadas. Ya sean Serenos, Ronderos, Comités de Autodefensa o la Guardia de Seguridad contratada que monitorea un edificio de departamentos, una cuadra o un barrio; esas fuerzas colectivas en algunos casos solo han empeorado el asunto de la inseguridad. Debiendo siempre de tener en cuenta que como la violencia genera más violencia, el exceso de seguridad privada genera más inseguridad.

En muchos casos, esa "privatización" de la seguridad ha conducido a políticas locales de seguridad ciudadana desarticuladas, incoherentes e inconsecuentes.

Además, los sectores más pobres de la sociedad son los que más sufren dada su carencia de recursos para proveer su propia seguridad. Cuando el Estado abandona su deber de proteger a los ciudadanos se agrava la ya cruda vulnerabilidad de los pobres, quienes como grupo social constituyen la mayor parte de la población en el país.

La última dimensión de la delincuencia está relacionada con su dinámica social. Demasiado a menudo el asunto de la corrupción y del delito de alto vuelo se pierde en el debate inmediato sobre el número de homicidios o la tasa de criminalidad.

Sin embargo, tales actos de delincuencia hablan directamente de la fracasada capacidad de las instituciones diseñadas para apoyar el aparato estatal.

Pero sin embargo, es necesario señalar que la presencia de la corrupción y el grado en que resulta endémica en una sociedad amenazan al propio Estado debido a su naturaleza estructural. La incorporación de prácticas corruptas en el comportamiento y las normas sociales –a través de las ahora bien conocidas características del clientelismo, el corporatismo, y el patrocinio– refleja una construcción social que acoge la criminalidad, o que es por lo menos reticente a combatirla.

Existe una interacción negativa innegable entre la violencia, el capital social, y el desarrollo económico. Como en una reacción en cadena, una escalada en los índices de violencia y crimen, generalmente asociados a condiciones económicas deteriorantes destruye el capital social al erosionar la sociedad.

Al mismo tiempo, precisamente las estructuras sociales son indispensables para enfrentar y frustrar la inseguridad creciente y, más importante, para promover el desarrollo económico de un país, el cual a la larga romperá uno de los vínculos principales del ciclo de violencia: el económico. Estudios recientes sobre este tópico, así como datos de observación, subrayan las importantes implicaciones de garantizar la seguridad ciudadana para todos los miembros de una sociedad.

Por otro lado, los sentimientos de vulnerabilidad y de carencia de seguridad pública son más bien una percepción que una realidad inmediata, los efectos sobre la sociedad y el Estado son iguales: la desintegración del tejido social de una ciudad o de un país, instituciones debilitadas (específicamente los sistemas judiciales y penales), y pérdida de la legitimidad política de un gobierno, o aún peor, de una nación entera.

Durante las últimas dos décadas ha habido una tendencia innegable al empeoramiento de la inseguridad. Esto ha sido lo más notable en la "regionalización" del crimen (es decir, el tráfico de de drogas, contrabando, y de vehículos robados) y en la percepción de los ciudadanos de que este es uno de los principales problemas sociales, solo sobrepasado por las preocupaciones económicas.

Como resultado de la declinación aparentemente perpetua en la seguridad pública, se deben encontrar nuevas perspectivas y modelos. Tenemos que pensar en alejarnos de las soluciones puramente preventivas y vengativas que han dominado el área de la seguridad ciudadana, e incorporar una orientación dirigida más hacia lo "situacional" y lo "social". Donde la noción de "seguridad ciudadana" se debe amplificar para equiparar la seguridad con la protección de la libertad, de los derechos humanos, de la democracia, y del orden público.

EL TEMA DE LA INSEGURIDAD

Cada día observamos con mayor preocupación el incremento de los niveles de inseguridad en nuestras vidas. Directa o indirectamente, muchos venezolanos hemos sido afectados por este fenómeno que siembra el pánico y la impotencia a la ciudadanía. Creo que es un asunto que debe llamarnos a la reflexión y por sobre todas las cosas debe ser sacado de la polarización política que vive el país en la actualidad.

La polarización política produce un efecto contrario a la verdad verdadera. Cuando un tema de tanta importancia se discute en términos de concepciones políticas, la verdad y las soluciones al problema desaparecen o se esconden tras las justificaciones y los filtros ideológicos. Por tanto, esta situación de inseguridad creciente que padecemos todos -seamos oficialistas, opositores o neutros- es algo muy preocupante a lo que hay que atacar claramente con políticas públicas de alto nivel que aborden integralmente este fenómeno cuya causalidad multifactorial le otorga un elevado grado de complejidad.

La inseguridad no es un problema que afecte exclusivamente a una clase social en particular. Ni debe ser tomada en cuenta como una extensión de la lucha de clases que pregonan ideológicamente los seguidores del marxismo-leninismo. Desde un humilde trabajador que por las mañanas muy temprano se levanta para obtener sus sustento y que al montarse en una buseta de transporte público es atracado y despojado de sus pertenencias, hasta cualquier familiar de un comerciante o industrial adinerado que es secuestrado para pedir rescate, muestra una sintomatología de descomposición social y moral que afecta gravemente los principios mínimos de convivencia de la sociedad.

El Estado –constitucionalmente hablando- está obligado a preservar la vida de sus ciudadanos. Con la inseguridad, cientos de venezolanos fallecen cada año. Las respuestas son muy lentas y en muchas oportunidades inexistentes. El sistema judicial no está actuando adecuadamente para enfrentar la situación actual. La actuación de los tribunales deja mucho que desear. Las policías tienen enormes dificultades de dotación y de capacitación de sus cuadros, así como el deterioro salarial de la mayoría de sus integrantes. La coordinación de Poderes no es la más indicada y las cárceles no son precisamente, el centro de rehabilitación y readaptación de la persona por excelencia. En virtud de ello, este es el tema de la agenda administrativa del país. Toda la fuerza del Estado y de la ciudadanía entera debería estar abocada al abordaje del problema de la inseguridad. Pero, lamentablemente, esto no está ocurriendo así. Hoy la agenda del país es otra y el mesianismo humano o ideológico está por encima de la razón. Con la constituyente no resolvimos el problema de la inseguridad en el pasado. Con la nueva Constitución tampoco resolvimos el problema. Ahora se nos plantea que con el socialismo si lo vamos a resolver.

No sé cuándo vamos a aprender que los problemas los resolvemos los seres humanos con nuestro esfuerzo, con nuestra tolerancia y respeto hacia los demás. Los cristales ideológicos están de más. Los ismos por naturaleza son excluyentes. La inclusión es algo que debemos fomentar desde nuestra construcción cultural compartida. La inseguridad nos puede llevar a la anarquía.

Inseguridad Ciudadana: Reflejo

Ya es cotidiano observar en los amarillistas medios de comunicación noticias sobre una realidad: la inseguridad en México está en un asenso inminente. Por lo tanto este tema debe ser abordado de una manera inteligente, no dejándose llevar por “cabezas calientes”, sino que teniendo en cuenta políticas integrales para el control de la delincuencia.

Pienso que es importante tomar la inseguridad ciudadana como un reflejo, ya que al ser un problema con múltiples causas, el aumento o disminución de la misma reflejan el estado de múltiples factores que la producen, por ejemplo, está demostrado que al aumentar la desigualdad social lo mismo ha sucedido con la inseguridad, o un mayor aumento en el tráfico de drogas también contribuye a que aumente la delincuencia, entre otros. Por lo tanto hay que tener claro que son múltiples las aristas que contribuyen en conjunto al ascenso de la inseguridad, entonces las soluciones planteadas deben ser integrales, en el sentido que abarquen de una manera amplia el problema desde varios frentes.

Existe una tendencia denominada de “mano dura” (cabezas calientes), la cual ha hecho aparición en Centroamérica mediante los gobiernos derechistas que ha tenido la región, y tiene la particularidad que sus políticas se caracterizan por ser represivas, en el sentido que aprovechan la desesperación que pueda tener la gente, y la canalizan con discursos emotivos e incendiarios hacia acciones como la pena de muerte, cárcel para todos, y demás.

Esta tendencia reduce la complejidad del fenómeno, asumiendo que la inseguridad es la simple acción del delincuente matando al ciudadano, lo cual es un error porque solo ve la parte superficial del problema, ya que ese delincuente es producto de condiciones sociales que lo han traído a él a cometer el delito, entonces estas tendencias por su carácter conservador no atacan el problema de raíz, sino más bien su manifestación última.

Ahora bien: ¿qué es exactamente un enfoque integral de la inseguridad ciudadana ?, pues básicamente es una visión en que se respetan los derechos humanos del ciudadano, enfocando el ataque a la violencia desde sus mismas causas, y en este caso plantearé brevemente un enfoque para abordarlo que consta de cuatro ejes: prevención, control, sanción y reinserción.

“Prevenir es mejor que lamentar”, decía la sabiduría popular, y en el caso de la inseguridad, la prevención debe ir enfocada hacia disminuir las posibilidades que una persona tenga la necesidad de delinquir, dentro de la cual resaltan varios temas: la disminución de la brecha social, la pobreza, la violencia intrafamiliar, la deserción escolar, drogas, armas, entre otros.

En el caso del control, partimos que existe una necesidad de combatir las manifestaciones de la violencia en un corto plazo, pero de una manera respetuoso de los derechos humanos, no cayendo en la represión innecesaria y sanguinaria, y en este eje algunos temas importantes son: combate al crimen organizado, capacitación cuerpos policiales, seguridad municipal, entre otros.

La sanción es un tema complejo, porque en la actualidad las cárceles en vez de mejorar al delincuente, llegan a ser como “escuelas del delito” para quienes ingresen allí, ya que las personas llegan a corromperse aún más al entrar al sistema penitenciario, por lo tanto algunos temas que destacan para una sanción integral serían: sanciones alternativas, pabellones por grupo etario, educación en las cárceles, y demás.

El fenómeno de la inseguridad y la corrupción

Como hemos visto en el transcurso de estas semanas ante el fenómeno de la inseguridad, los mexicanos hemos sabido demostrar nuestra capacidad para integrar esfuerzos en una protesta pública; ya que con esfuerzos notables, muchos mexicanos y mexicanas se han dado a la tarea de asistir a las marchas en contra de la delincuencia en el centro del país y en algunos estados de la República.

Dichas marchas, fueron una alarma sonora para las autoridades que controlan la seguridad ya que los mexicanos se armaron de valor para salir a la calle exigiendo mas y mejores condiciones para que los ciudadanos podamos transitar libremente y sin restricciones por nuestros espacios públicos, el problema como tal no es nuevo, ni le atañe solamente al Presidente de la Nación, también le corresponde a los gobernadores, a los presidentes municipales y por supuesto a diputados y senadores que deberán legislar en esta materia para poder generar mayores recursos y desarrollar una alta capacitación a los esquemas policíacos, de vigilancia, prevención y por supuesto, a los sistemas de inteligencia interna y externa del país.

Este problema no es solamente temporal, tampoco es una moda, los mexicanos llevamos años pidiendo a las autoridades que hagan algo; es indispensable entender que los niños de ahora ya no pueden salir a la calle a jugar libremente sin pensar que podrían ser robados, secuestrados, violados, asesinados e incluso raptados en cualquier momento y a cualquier hora.

Que decir de la mujeres que sufren de acosos y asaltos en la vía pública o bien, del trabajador que por cobrar su quincena sufre de un robo como mínimo o bien un balazo como máximo.

Todos somos o hemos sido de algún modo, víctimas directas o indirectas de la inseguridad y por tanto, el qué hacer, parte de una idea conceptual básica, educación para los esquemas policíacos, mejores salarios para los policías que ya no arriesgan la vida ante la miseria que las autoridades les pagan y recurren a la corrupción para cubrir sus necesidades más básicas y ven al uniforme como una oportunidad de negocio y no como una alternativa para servir a la ciudadanía

Hace falta construir una verdadera identidad de aquellos encargados de la seguridad; la identidad actual dicta que ante un policia judicial o municipal, la gente tiene miedo e incertidumbre, no respeto y seguridad, hay que construir una nueva imagen, una nueva organización y por supuesto una nueva cultura que identifique sin equivocación a la injusticia y a la corrupción. No es imposible, es una tarea de organización productiva con vocación de servicio y es una tarea de toda la sociedad.

Esperemos que las autoridades hagan lo correspondiente respecto de esta ola de delincuencia que crece cada día más, ya que los mexicanos estamos aterrorizados con esta situación y la resultante ante la desorganización puede ocurrir en más violencia, en un estado de revolución que a nadie convendría y que nadie desea.

martes, 9 de septiembre de 2008

Puebla octavo lugar nacional en delincuencia


Reconoce el secretario de Seguridad Pública en la entidad, Mario Ayón Rodríguez que Puebla ocupa el octavo lugar a nivel nacional en delincuencia del orden común, sin embargo aseveró que se trabaja de forma intensa para disminuir estos índices.

En entrevista el funcionario refirió que como parte de estos trabajos se han reforzado las medidas de seguridad en los puntos considerados más susceptibles del Estado, es el caso del corredor que va de Teziutlán a Chignahuapan y Huahuchinango a La Ceiba, siendo este ultimo uno de los puntos que forma parte de un corredor que tiene colindancia con el estado de Hidalgo donde se registra gran cantidad de robo de vehículos, principalmente en Tulancingo, llegando a Poza Rica por la carretera de la Ceiba.

Reveló que estos puntos se han registrado enfrentamientos entre las autoridades, así como también en Jalapa y Poza Rica, de los cuales por fortuna Puebla ha salido librado.

Y es que reconoció que ante la ola de delincuencia que se vive, el territorio poblano no está exento de que pase algo para lo cual ha sido importante la coordinación con las autoridades municipales se han sumado a los operativos que realiza el Gobierno del Estado en la cual, ha sido de suma importancia la participación del ejercito mexicano.

Ayon Rodríguez, dijo que en Puebla el gobernador Mario Marín Torres, señor instruido a las autoridades ha tener coordinación con todas las autoridades de los vecinos estados, principalmente en México.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Responsabilidad de los Medios de Comunicación

La responsabilidad de los medios de comunicación social a ser partícipes de la renovación de la cultura, debe ir unida a la difusión de los valores, y es por eso que el papel de los medios de comunicación social: la Internet, prensa, televisión y radio, como parte de su contribución en la formación de la sociedad debe ser el de renovar la cultura y formar e informar bien a la sociedad.
Hay muchos medios y grupos que manipulan la información porque están conscientes del poder que los medios poseen para influir en la conciencia de las personas; y es por ello que los medios de comunicación tienen la responsabilidad moral de difundir la información con un sentido ético para beneficio de la formación de la niñez, la juventud y la sociedad, puesto que los medios son precisamente los que influyen en la conciencia del individuo, conforman la mentalidad y determinan la visión de las cosas.
Los libros han transformado la vida de millones de personas, situación que conlleva a que en un mundo como el actual se necesita de gente que esté bien formada a través de sus estudios y bien informada de lo que está sucediendo.
Una persona bien formada y bien informada, automáticamente se convierte en una persona líder de opinión porque tiene mejor penetración de los acontecimientos, ante un público cada vez más perplejo ante tanto acontecimiento.
Gracias a los medios de comunicación social el mundo vive en una interacción sin precedentes con el acontecer mundial, donde la revolución tecnológica juega un papel muy importante; por eso que ante la amplia gama de mensajes difundidos por los medios, es preciso discernir lo importante y lo útil como orientación para que éstas puedan servir para bien del individuo.
Los medios de comunicación social han alcanzado importancia hasta el punto de que son para muchos el principal instrumento de guía e inspiración para su comportamiento individual, familiar y social; y es por ese motivo que aquellos que elaboran los mensajes de los medios de comunicación deben siempre buscar el desarrollo integral de la persona.

La Ética: Herramienta Fundamental Del Líder

La ética es un fenómeno complejo que comprende reglas, procedimientos y experiencias; las cuales nos hacen comportarnos de determinadas maneras.
La ética emerge a partir de nuestros juicios de valores, es decir, lo que nos dicta si algo está bien o está mal (correcto o incorrecto) en un comportamiento humano. Esa complejidad es evidente cuando en muchas ocasiones lo ético comprende lo que es moralmente correcto pero que en ocasiones es opuesto a lo que es legalmente correcto.
La ética es una ciencia normativa por que estudia lo que es normal, pero no lo normal de hecho, que es lo que ocurre la mayoría de las veces; sino lo normal de derecho, o sea el “deber ser”.
La ética se ocupa de las normas de la conducta humana. Entonces podemos afirmar que se está actuando éticamente cuando en esa conducta lo normal de hecho coincide con lo normal de derecho. Sin embargo, la variada existencia de normas morales, pensamientos, y diversas situaciones generan diferentes puntos de vista, formas de pensar y de actuar incluso ante situaciones similares.
A menudo las personas tratan de realizar las cosas correctas en vez de hacer correctamente las cosas; y es ahí cuando nos encontramos ante un agente externo que influye y obliga al individuo a asumir un comportamiento determinado, incluso aunque éste vaya en contra de los valores personales de ese individuo.
Los verdaderos líderes se abocan en hacer correctamente las cosas, no sólo en hacer las cosas correctas. Por esa razón sus vidas siempre se encuentran inmersas en dilemas éticos difíciles: El hecho de pensar en hacer correctamente las cosas en vez de hacer las cosas "correctas".
Necesitamos una unidad ética. No un ente que hable y pregone la ética, sino una unión consciente que conlleve a todas las personas y organizaciones a trabajar de esa manera. Para esto necesitamos reforzar los valores personales.
El mejor método ético de enseñanza que moralmente obliga a las personas actuar de la manera correcta es el ejemplo. Por esta razón, la ética debe ser el principal ejemplo dado por nuestros líderes.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Introducción




El periodismo es un medio de comunicacion masivo que puede ser difundido a través de la radio, prensa, televisión, entre otros.

Por medio de este podemos informar a la audiencia sobre los acontecimientos más relevantes que suceden en nuestra sociedad.

Nuestros intereses acerca del mismo van desde adquirir nuevos conocimientos sobre las diferentes ramas de la comunicación así como expandir nuestros horizontes y tener una idea más clara de hacia donde nos vamos a desempeñar en el ámbito laboral.





EQUIPO:


Leticia Rojas Velázquez
Patricia Peralta Alvarez
Karla Gabriela Marquez Cuellar
Daniel Espinoza Ramos

lunes, 18 de agosto de 2008

INTRODUCCION

La comunicacion