Ya es cotidiano observar en los amarillistas medios de comunicación noticias sobre una realidad: la inseguridad en México está en un asenso inminente. Por lo tanto este tema debe ser abordado de una manera inteligente, no dejándose llevar por “cabezas calientes”, sino que teniendo en cuenta políticas integrales para el control de la delincuencia.
Pienso que es importante tomar la inseguridad ciudadana como un reflejo, ya que al ser un problema con múltiples causas, el aumento o disminución de la misma reflejan el estado de múltiples factores que la producen, por ejemplo, está demostrado que al aumentar la desigualdad social lo mismo ha sucedido con la inseguridad, o un mayor aumento en el tráfico de drogas también contribuye a que aumente la delincuencia, entre otros. Por lo tanto hay que tener claro que son múltiples las aristas que contribuyen en conjunto al ascenso de la inseguridad, entonces las soluciones planteadas deben ser integrales, en el sentido que abarquen de una manera amplia el problema desde varios frentes.
Existe una tendencia denominada de “mano dura” (cabezas calientes), la cual ha hecho aparición en Centroamérica mediante los gobiernos derechistas que ha tenido la región, y tiene la particularidad que sus políticas se caracterizan por ser represivas, en el sentido que aprovechan la desesperación que pueda tener la gente, y la canalizan con discursos emotivos e incendiarios hacia acciones como la pena de muerte, cárcel para todos, y demás.
Esta tendencia reduce la complejidad del fenómeno, asumiendo que la inseguridad es la simple acción del delincuente matando al ciudadano, lo cual es un error porque solo ve la parte superficial del problema, ya que ese delincuente es producto de condiciones sociales que lo han traído a él a cometer el delito, entonces estas tendencias por su carácter conservador no atacan el problema de raíz, sino más bien su manifestación última.
Ahora bien: ¿qué es exactamente un enfoque integral de la inseguridad ciudadana ?, pues básicamente es una visión en que se respetan los derechos humanos del ciudadano, enfocando el ataque a la violencia desde sus mismas causas, y en este caso plantearé brevemente un enfoque para abordarlo que consta de cuatro ejes: prevención, control, sanción y reinserción.
“Prevenir es mejor que lamentar”, decía la sabiduría popular, y en el caso de la inseguridad, la prevención debe ir enfocada hacia disminuir las posibilidades que una persona tenga la necesidad de delinquir, dentro de la cual resaltan varios temas: la disminución de la brecha social, la pobreza, la violencia intrafamiliar, la deserción escolar, drogas, armas, entre otros.
En el caso del control, partimos que existe una necesidad de combatir las manifestaciones de la violencia en un corto plazo, pero de una manera respetuoso de los derechos humanos, no cayendo en la represión innecesaria y sanguinaria, y en este eje algunos temas importantes son: combate al crimen organizado, capacitación cuerpos policiales, seguridad municipal, entre otros.
La sanción es un tema complejo, porque en la actualidad las cárceles en vez de mejorar al delincuente, llegan a ser como “escuelas del delito” para quienes ingresen allí, ya que las personas llegan a corromperse aún más al entrar al sistema penitenciario, por lo tanto algunos temas que destacan para una sanción integral serían: sanciones alternativas, pabellones por grupo etario, educación en las cárceles, y demás.
Pienso que es importante tomar la inseguridad ciudadana como un reflejo, ya que al ser un problema con múltiples causas, el aumento o disminución de la misma reflejan el estado de múltiples factores que la producen, por ejemplo, está demostrado que al aumentar la desigualdad social lo mismo ha sucedido con la inseguridad, o un mayor aumento en el tráfico de drogas también contribuye a que aumente la delincuencia, entre otros. Por lo tanto hay que tener claro que son múltiples las aristas que contribuyen en conjunto al ascenso de la inseguridad, entonces las soluciones planteadas deben ser integrales, en el sentido que abarquen de una manera amplia el problema desde varios frentes.
Existe una tendencia denominada de “mano dura” (cabezas calientes), la cual ha hecho aparición en Centroamérica mediante los gobiernos derechistas que ha tenido la región, y tiene la particularidad que sus políticas se caracterizan por ser represivas, en el sentido que aprovechan la desesperación que pueda tener la gente, y la canalizan con discursos emotivos e incendiarios hacia acciones como la pena de muerte, cárcel para todos, y demás.
Esta tendencia reduce la complejidad del fenómeno, asumiendo que la inseguridad es la simple acción del delincuente matando al ciudadano, lo cual es un error porque solo ve la parte superficial del problema, ya que ese delincuente es producto de condiciones sociales que lo han traído a él a cometer el delito, entonces estas tendencias por su carácter conservador no atacan el problema de raíz, sino más bien su manifestación última.
Ahora bien: ¿qué es exactamente un enfoque integral de la inseguridad ciudadana ?, pues básicamente es una visión en que se respetan los derechos humanos del ciudadano, enfocando el ataque a la violencia desde sus mismas causas, y en este caso plantearé brevemente un enfoque para abordarlo que consta de cuatro ejes: prevención, control, sanción y reinserción.
“Prevenir es mejor que lamentar”, decía la sabiduría popular, y en el caso de la inseguridad, la prevención debe ir enfocada hacia disminuir las posibilidades que una persona tenga la necesidad de delinquir, dentro de la cual resaltan varios temas: la disminución de la brecha social, la pobreza, la violencia intrafamiliar, la deserción escolar, drogas, armas, entre otros.
En el caso del control, partimos que existe una necesidad de combatir las manifestaciones de la violencia en un corto plazo, pero de una manera respetuoso de los derechos humanos, no cayendo en la represión innecesaria y sanguinaria, y en este eje algunos temas importantes son: combate al crimen organizado, capacitación cuerpos policiales, seguridad municipal, entre otros.
La sanción es un tema complejo, porque en la actualidad las cárceles en vez de mejorar al delincuente, llegan a ser como “escuelas del delito” para quienes ingresen allí, ya que las personas llegan a corromperse aún más al entrar al sistema penitenciario, por lo tanto algunos temas que destacan para una sanción integral serían: sanciones alternativas, pabellones por grupo etario, educación en las cárceles, y demás.

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