miércoles, 10 de septiembre de 2008

El fenómeno de la inseguridad y la corrupción

Como hemos visto en el transcurso de estas semanas ante el fenómeno de la inseguridad, los mexicanos hemos sabido demostrar nuestra capacidad para integrar esfuerzos en una protesta pública; ya que con esfuerzos notables, muchos mexicanos y mexicanas se han dado a la tarea de asistir a las marchas en contra de la delincuencia en el centro del país y en algunos estados de la República.

Dichas marchas, fueron una alarma sonora para las autoridades que controlan la seguridad ya que los mexicanos se armaron de valor para salir a la calle exigiendo mas y mejores condiciones para que los ciudadanos podamos transitar libremente y sin restricciones por nuestros espacios públicos, el problema como tal no es nuevo, ni le atañe solamente al Presidente de la Nación, también le corresponde a los gobernadores, a los presidentes municipales y por supuesto a diputados y senadores que deberán legislar en esta materia para poder generar mayores recursos y desarrollar una alta capacitación a los esquemas policíacos, de vigilancia, prevención y por supuesto, a los sistemas de inteligencia interna y externa del país.

Este problema no es solamente temporal, tampoco es una moda, los mexicanos llevamos años pidiendo a las autoridades que hagan algo; es indispensable entender que los niños de ahora ya no pueden salir a la calle a jugar libremente sin pensar que podrían ser robados, secuestrados, violados, asesinados e incluso raptados en cualquier momento y a cualquier hora.

Que decir de la mujeres que sufren de acosos y asaltos en la vía pública o bien, del trabajador que por cobrar su quincena sufre de un robo como mínimo o bien un balazo como máximo.

Todos somos o hemos sido de algún modo, víctimas directas o indirectas de la inseguridad y por tanto, el qué hacer, parte de una idea conceptual básica, educación para los esquemas policíacos, mejores salarios para los policías que ya no arriesgan la vida ante la miseria que las autoridades les pagan y recurren a la corrupción para cubrir sus necesidades más básicas y ven al uniforme como una oportunidad de negocio y no como una alternativa para servir a la ciudadanía

Hace falta construir una verdadera identidad de aquellos encargados de la seguridad; la identidad actual dicta que ante un policia judicial o municipal, la gente tiene miedo e incertidumbre, no respeto y seguridad, hay que construir una nueva imagen, una nueva organización y por supuesto una nueva cultura que identifique sin equivocación a la injusticia y a la corrupción. No es imposible, es una tarea de organización productiva con vocación de servicio y es una tarea de toda la sociedad.

Esperemos que las autoridades hagan lo correspondiente respecto de esta ola de delincuencia que crece cada día más, ya que los mexicanos estamos aterrorizados con esta situación y la resultante ante la desorganización puede ocurrir en más violencia, en un estado de revolución que a nadie convendría y que nadie desea.

1 comentario:

*Periodismo* dijo...

No sé quien escribe esta columna, pero les felicito por su capacidad cíticia y de reflexión, ojalá que en el futuro puedan desarrollar la propuesta de la nueva cultura.