miércoles, 22 de octubre de 2008

SOLA CAMINANDO A LAS CUATRO DE LA MAÑANA.

No recuerdo exactamente la fecha de aquel extraño día; solo se que fue en la navidad de hace algunos años; cuando volví a pedir por segunda ocasión un equipo completo para nadar.

Recuerdo bien la cara de papá en cuanto le dije que era lo que quería de navidad; el dijo que lo compraríamos cuando volviéramos a México. Mis hermanos, Daniel y Erick de no les agradaba la idea de que me compraran aquel obsequio que yo tanto quería; ya que ellos aseguraban que era una perdida de dinero extremadamente innecesaria y que solo me podría servir para lavar la cisterna de la casa.

Tanto papá como a mamá, le daban la razón mis hermanos en la casa que normalmente habitamos hay un gran patio el cual esta profundamente escarbado precisamente para almacenar el agua que día a día ocupamos.

Sin embargo no se habían percatado que alrededor de la casa o quizás a unos cuantos minutos de ese lugar podría existir un club en el cual yo podía poner en práctica lo que tanto me gustaba y hace un buen huso de aquel obsequio. Haci que con las piernas temblorosas y como puede trate de calmarme para dirigirme a su habitación; abrí la puerta y antes de entrar respire lo mas profundo que pude y entre.

Les hable de una forma tan extraña que ni yo misma lo podría creer; ellos me escucharon con toda atención sobre la petición que les pedía; que formáramos parte de aquel club el cual a todo nos podía salir beneficiados en tener un poco mas de amistades y sobre todo de cuidar nuestra salud; ellos me dijeron que por el momento no era posible que después hablaríamos sobre esto.

Salí desolada de la habitación no odia creer lo que me habían dicho yo solo quería nadar es todo lo que les pedía. Recostada en la cama un poco mas tranquila trate de pensar en algo que hiciera lo posible por y estar inscrita; así me la pase unas horas mas pensando, hasta que llego el momento en que el sueño me venció fue tan profundo y a la ves tan confuso que no me percate de lo que estaba haciendo.

Justo a las cuatro de la mañana fue cuando me levante a buscar aquello que no me dejaba en paz que no me deja tranquila. Salí de mi habitación me dirigí a la puerta de salida con el motivo de hace lo que tanto me acechaba camine todo lo que pude hasta que un ruido extraño se apodero de mi oído y desperté no sabia en donde estaba ni a donde me dirigía solo escuchaba una voz gritándome por el teléfono que en donde estaba que no me moviera; que irían por mi.

En ese momento me encontraba desubicada, angustiada y asustada por que ni yo misma sabía que era lo que me estaba pasando; llego el momento que por fin dieron conmigo se subieron al carro y nos fuimos a casa.

gabriela marquez

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